01/08/2021 Clarín - Nota - Sup. Viajes - Pag. 4

Viajar al espacio, del sueño a la realidad
Catalina Deguer
A 20 años del viaje de Dennis Tito, el primer turista espacial, qué propone cada empresa, las salidas y los costos.

“Estamos viviendo la carrera del turismo espacial”, afirma Andrés Jones, un argentino aficionado en la materia que se postuló para realizar un viaje de siete días alrededor de la Luna en 2023 de la mano del millonario japonés Yusaku Maezawa. La idea de ir al espacio está latente en la cabeza de mucha gente que -sin ser astronauta- desea conocer lo que hay más allá de nuestro planeta, algo que hasta hace unos años parecía muy lejano pero ya no lo es tanto, como lo demostró el reciente viaje de Jeff Bezos en la nave New Shepard, seguido en vivo por millones de personas.
Desde hace décadas se viene trabajando en la posibilidad de que ciudadanos comunes puedan comprar un asiento en una nave espacial y vacacionar fuera de la Tierra, pero hasta ahora pocos pudieron concretarlo.
El primer turista espacial, el multimillonario estadounidense Dennis Tito, cumplió su sueño hace 20 años.
Despegó en la nave rusa Soyuz desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán.
Pagó 20 millones de dólares para pasar una semana en la Estación Espacial Internacional (ISS, en inglés).
Tito concretó el viaje a través de la empresa Space Adventures, que ya llevó a seis millonarios más al espacio desde suelo ruso. Al principio, la NASA se oponía a trasladar turistas, pero con el tiempo cambió su postura y en 2020 habilitó a cualquier ciudadano a visitar la ISS.
Desde esos primeros viajes turísticos, los avances fueron significativos.
La posibilidad de flotar por la falta de gravedad, tomar noción del tamaño de la Tierra, estar más cerca la Luna y ver cómo el cielo pasa de celeste a negro parecen cada vez más reales.
Hoy son tres las empresas que marcan el camino del turismo espacial: Virgin Galactic, del millonario Richard Branson; Blue Origin, de Jeff Bezos, el fundador de Amazon, y SpaceX, creada por Elon Musk, el cerebro de Tesla.
Virgin Galactic Branson le ganó de mano a sus colegas, y su empresa fue la primera en concretar un viaje entre esos gigantes. El inglés despegó el pasado 11 de julio desde Nuevo México, Estados Unidos, en un vuelo suborbital. La tripulación se expuso por pocos minutos a la ingravidez y pudo ver el espacio al borde de la atmósfera.
La nave, conocida como Unity, con capacidad para seis pasajeros, fue transportada por un avión a unos 15 km de altura. Allí fue lanzada y la cápsula encendió su motor para impulsarse.
Alcanzó una altura total de 86 km.
Si bien la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos establece que el límite entre la atmósfera y el espacio exterior está a 80 km, la Federación Aeronáutica Internacional sostiene que esa frontera se ubica a 100 km.
En una feroz competencia por cuál sería la primera empresa en lograr el objetivo de llevar viajeros, Blue Origin usó Twitter para indicar que “para el 96% de la población mundial, el espacio comienza a 100 km de altura, en la línea de Kármán, reconocida internacionalmente”, dejando entrever que el viaje de Branson no fue verdaderamente “al espacio”.
Para los futuros turistas, esa discusión no tiene importancia. Según la agencia de noticias AFP, Virgin Galactic ya vendió 600 pasajes para viajes que se harían en 2022. Costaron entre 200.000 y 250.000 dólares cada uno, aunque advirtieron que los asientos que se pondrán a la venta en el futuro serán más costosos.
Pero el dinero puede no ser impedimento, ya que está la difícil -pero realposibilidad de ir de manera gratuita.
Porque la empresa lanzó un sorteo para que dos personas puedan experimentar la ingravidez sin pagar un centavo.
Para participar hay que anotarse en la página de Omaze. La inscripción cerrará el 1 de septiembre.
Blue Origin Blue Origin también logró un hito en esta carrera espacial. El 20/7 la empresa realizó el primer vuelo humano de la nave New Shepard, que duró 10 minutos y 29 segundos.
“La empresa lanzó una cápsula en la que viajan cuatro pasajeros a 100 kilómetros de altura. A los 80 km se separó el cohete de la cápsula; el cohete aterrizó y la cápsula cayó a tierra con tres grandes paracaídas más una propulsión a último momento para desacelerar la caída”, explica Jones.
La tripulación estuvo conformada por Jeff Bezos junto a su hermano Mark, la ex aviadora pionera Wally Funk, de 82 años, y el holandés Oliver Daemen, de 18. Oliver fue la persona más joven en llegar al espacio y Wally, la de más edad. Además, Daemen fue el primer astronauta comercial en volar en un vehículo espacial con licencia y financiación privada desde un sitio de lanzamiento privado.
“Esto marca el comienzo de las operaciones comerciales de New Shepard, y Oliver representa una nueva generación de personas que nos ayudarán a construir un camino hacia el espacio”, dijo Bob Smith, director ejecutivo de Blue Origin. El asiento se vendió en una subasta por 28 millones de dólares.
El comprador original, que prefirió mantener el anonimato, no pudo viajar por problemas de programación y eligió ser parte de una misión futura.
Los pasajeros tuvieron que cumplir con varios requisitos para asegurarse un lugar en la nave. Debían ser mayores de edad, pesar entre 50 y 101 kilos, ser capaces de subir a la torre de lanzamiento en menos de 90 segundos y caminar rápido sobre superficies irregulares, entre otros requerimientos.
La compañía no tiene un calendario preciso sobre próximos lanzamientos, aunque planea dos vuelos más para este año y muchos más para 2022.
SpaceX El imperio de Elon Musk aún no logró concretar un vuelo. Intentará en un futuro llevar personas a Marte, con itinerarios más largos.
En septiembre, se concretará la misión Inspiration4 financiada por el magnate estadounidense Jared Isaacman.
Él y otros tres pasajeros viajarán a través de una órbita terrestre baja durante varios días a bordo de la nave espacial Dragon.
Además, SpaceX está desarrollando la Starship, nave elegida por la NASA para volver a llevar astronautas a la Luna, algo que no sucede desde 1972.
Con ella, la compañía planea llevar al empresario japonés Yusaku Maezawa a un sobrevuelo lunar de una semana en 2023. En un acto de solidaridad, el empresario anunció que invitaría a ocho pasajeros a ir con él gratis, y el argentino Andres Jones fue uno de los tantos que se postularon.
“Me da mucho más miedo subirme a un colectivo en la ruta que a una nave espacial”, dijo en su momento Jones a Clarín. Pero los ocho compañeros de Maezamawa fueron anunciados y el sanjuanino no estuvo entre ellos.
Antes de conocer el satélite natural, el japonés irá a la Estación Espacial Internacional.
Compró asientos en la cápsula rusa Soyuz, despegará en diciembre y estará 12 días en el espacio.
El viaje lo organiza Space Adventures, que estuvo detrás del viaje de Tito.
Otras empresas Son varias las inversiones y pruebas que se están haciendo en este negocio.
Zero 2 Infinity, por ejemplo, es una empresa española que quiere lograr que el espacio sea accesible para todos.
“Planeamos llevar personas al borde del espacio, a 36 km de altura, donde ya se ve el cielo negro, el horizonte curvo y la Tierra azul. En un año podríamos empezar a llevar profesionales y al año siguiente, al público”, detalló José Mariano López-Urdiales, fundador y CEO de la compañía, a Clarín.
El pasaje cuesta 110.000 euros por persona y ya vendieron varios tickets, aunque no precisan la cantidad exacta.
La experiencia durará 3 días. El vuelo será de 6 horas y se pasarán más de 4 en la zona del Espacio cercano. “El sistema de Blue Origin ofrece exactamente cinco minutos de vista del espacio cercano (entre 30 y 110 km) y el sistema de Virgin ofrece aún menos tiempo”, explicó López-Urdiales.
Infinity 2 Zero no usará un cohete sino un globo. La cabina estará presurizada y “se parece mucho a la de Bezos”, dicen. Ya hicieron más de 50 pruebas con prototipos.
Por otro lado, en Rusia están retomando varios proyectos. Luego de que Roscosmos, la agencia espacial del país, estuviera involucrada con la llegada al espacio de los primeros turistas espaciales, ya tiene próximos planes: en 2023 realizará la primera caminata lunar con un ciudadano común. La empresa Space Adventures, con la cual trabajó en otras oportunidades, está detrás de la organización.
También Boeing, fabricante de aviones, se está metiendo de a poco en el mercado. Además de diseñar satélites, está desarrollando una nave espacial llamada Starliner, de Transporte de Tripulación Comercial Espacial (CST). “Permitir que los ciudadanos experimenten la maravilla de los vuelos espaciales es parte de nuestros planes futuros. Boeing ofrecerá asientos para que científicos, investigadores, educadores, astronautas y turistas espaciales viajen a la órbita terrestre baja y a la Estación Espacial Internacional”, dijeron en la empresa, que por ahora no tiene una fecha estimada para el inicio de sus operaciones ni precios tentativos.
La nave, que está desarrollándose en colaboración con el Programa de Tripulación Comercial de la NASA, fue diseñada para transportar a 7 pasajeros, o combinar tripulación y carga.
El lanzamiento de la CST-100 Starliner en el cohete Atlas V, con dirección a la Estación Espacia, será el 3 de agosto. Desde el Space Launch Complex- 41 en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, la misión proporcionará datos que ayudarán a la NASA a certificar el sistema de transporte de tripulaciones de Boeing.
¿Un hotel en el espacio? Algunos visionarios están un pasito más adelante y no piensan en cómo llegar, sino en dónde dormir y qué hacer en el espacio.
Axiom Space está trabajando en la primera estación espacial privada y comercial del mundo. El lanzamiento se hará en dos fases, una en 2024 y otra en 2025. Se acoplará a la Estación Espacial Internacional y luego se separará para operar de manera independiente.
El alojamiento ya fue diseñado. Tendrá forma de huevo, lo que “simboliza la comodidad de un nido completo con vistas despejadas de nuestro planeta natal, el primer lugar de este tipo para que los humanos contemplen verdaderamente nuestro lugar en el Cosmos”, se puede leer en la página oficial.
La construcción, que orbitará a 400 km sobre la superficie de la Tierra, estará equipada para experimentos de microgravedad y pruebas de materiales críticos del entorno espacial.
En pocos años, la oferta será una más entre todas las opciones turísticas.
Las personas contratarán empresas para que les organicen un viaje a la Luna en lugar de a alguna playa del Caribe, Disney o las capitales europeas.
Eso sí, además de ser valientes y cumplir con los requisitos, los viajeros deberán estar dispuestos a desembolsar verdaderas fortunas.

En órbita. La nueva carrera espacial está liderada por empresas privadas y orientada al turismo. SHUTTERSTOCK


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